DEF. BELGRANO VR: Millares, un crack diferente |
| Viernes, 05 de Octubre de 2012 17:24 |
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Era la gran apuesta, quizás el nuevo Emiliano Vecchio. Antes del comienzo de la temporada, la dirigencia de Defensores, junto al cuerpo técnico no lo dudaron: se llevaban una estrella. Pero no pudo ser, los antecedentes de “rebeldía” se transformaron nuevamente en realidad, y Lucho tuvo una estadía corta en Villa Ramallo. ¿Volverá?
Esa estrella era mi lujo, cantaba el Indio Solari no hace mucho y emulándolo, Gómez y Storti, buscaron coronar el armado del plantel Granate modelo 2012 con un rebelde. Un jugador con características diferentes a la media normal. Un crack. Pero rebelde. Ese rebelde no es otro que Luciano Millares, el gran delantero de El Linqueño. Ese que tantas tardes amargó a La Emilia y al mismo Defensores durante su paso por el Argentino B. Ese futbolista por diversión, no por dinero. Ese que, dentro del mundo del fútbol, es un bicho más que raro. Pero Lucho, a pesar de sus antecedentes, fue a lo que apuntó Defe para este torneo. Y la ilusión de plasmarlo en cancha, no llegó muy lejos. Después del comienzo, una lesión inoportuna lo bajó de un par de encuentros, pero cuando ya estaba curado, luego del choque con Brown de Madryn, Millares no regresó desde Lincoln. Desde ese partido, el cual el delantero observó desde la tribuna, no lo han vuelto a ver por Villa Ramallo. Cuerpo técnico y dirigentes han intentado convencerlo para que regrese, pero hasta ahora ha sido en vano. “Luciano es un gran chico, apostamos a él como el jugador diferente. Pero no podemos tener en el plantel a un jugador que no quiera estar” afirmaba Gabriel Gómez esa semana. Tentado en varias oportunidades para dejar El Linqueño desde varios equipos importantes, incluso desde otros países, Millares siempre eligió quedarse en su ciudad. Histórica fue su decisión del 2008, donde luego de una recomendación de Cayetano Rodríguez (uno de los que trabaja como ayudante de Ángel Cappa), Arsenal decidió ficharlo. Pero Lucho estuvo algunos entrenamientos, no se adaptó a la vida de Buenos Aires y pegó la vuelta a Lincoln. Independiente, Gimnasia de La Plata, Tecos de México, Olmedo de Ecuador, incluso desde China se fijaron en sus condiciones. Pero no hubo caso, El Linqueño es su casa. Lo valioso para él no se aleja demasiado de su ciudad. La caza y la pesca son su hábitat natural, más allá del arco rival. Los más de 100 goles convertidos con la casaca de El Linqueño no son algo casual. Pero con la carabina y las cañas, parece sentirse mucho mejor. Jonatan Guerra, ex compañero en El Linqueño señaló que Lucho es “una buena persona, un fenómeno. Muy humilde dentro del vestuario y dialogaba constantemente con el grupo”. En cuanto a las condiciones futbolísticas no dudó: “Es un jugador muy inteligente en los partidos importantes, con mucha potencia y fuerza. Nunca puede quedar afuera”. En cuanto a la decisión de no irse de Lincoln, Guerra manifestó que son cosas personales y si esa es su decisión, hay que respetarla. En una nota realizada por Pedro Fermanelli para la revista Un Caño en abril de 2011, el delantero sentenciaba: “Soy feliz acá, no me gusta Buenos Aires, por eso prefiero seguir en El Linqueño. La gente me quiere y además, gano bien”. Un año más tarde, Defensores creyó que podía domarlo, y mediante una gran inversión, adaptarlo a Villa Ramallo. Pero Millares lo hizo de nuevo, después de unos meses, con pretemporada incluida sus costumbres de Lincoln lo llamaron. Un talento que prefiere no vivir en el lujo del fútbol y que lo sencillo de la caza, la pesca y su familia, tiran más que cualquier dinero. Nadie aun en Villa Ramallo se da por vencido, pero con los antecedentes que trae, será difícil que vuelva desde Lincoln. Allá, la felicidad la tiene al alcance de la mano. Autor: Nicolás Pastocchi (DIARIO EL NORTE) |
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