A diferencia del año pasado, El Linqueño pudo pasar de ronda en la serie de penales y con el 4 a 2 eliminó a Villa Belgrano en un accidentado partido. En la próxima fecha visitará a Agropecuario en Carlos Casares. Se dio. Con un hermoso festejo en el final. Porque, en definitiva, es un clásico y porque la Copa seduce. El Linqueño igualó en cero con Villa Belgrano, pero le ganó 4 a 2 desde los penales y por eso sigue en el torneo. El primer tiempo arrancó con un local siendo pleno dominador de juego. Con mucha movilidad y actitud, presionado y llevándose puesto a un Villa que no hacía pie con el 4-4-2. Cóppola intentó cubrir todo el ancho de la cancha para luego salir de contra, pero la capacidad de Velázquez le complicó la vida. El “Dibu” se hizo cargo y con él, el CAEL soñó. Sin embargo, el local no pudo cristalizar ese dominio en situaciones claras de gol. Luego de los 15, la visita pudo al menos recuperar aire. Se plantó apenas unos metros más adelante y desde allí creció en el juego. Al punto tal que, a pesar de no tener tanto la pelota, tuvo las más claras. Con “Leo” Milla como abanderado. El volante creció mucho, generó peligro por la izquierda del ataque y por esa zona el “villero” tuvo las dos más claras. En sendas situaciones, Del Potro mostró seguridad. Con el correr de los minutos, el local se fue perdiendo en la cancha. Empujó bastante en los últimos 10 y con eso le alcanzó para volver a jugar cerca de Irizarri, pero sólo complicó con algunos centros. La más clara fue un cabezazo de Roca que se fue cerca del palo izquierdo del Uno. El complemento -luego del accidentado entretiempo- arrancó raro. El Linqueño trató nuevamente de imponer condiciones, pero en pocos minutos se quedó con 10 por la expulsión de Cañón por doble amarilla. Parecía, entonces, que la visita iba a tener que ponerse el traje protagónico, pero rápidamente igualó condiciones por la inexplicable expulsión de Brandone por agredir sin pelota a Velázquez. Todo igual y unos 30 minutos para revertir una cerrada historia. Schiavi movió el banco y apostó a ganador con el ingreso de Perujo por Hernán Salazar. Línea de tres en el fondo, tres volantes rápidos como Bottega, Verón y Valli, y tres puntas. De León fue el que se retrasó a enganchar y el “Dibu” empezó a dibujar por todo el frente de ataque. Por eso, el gol empezó a cercar el área “villera”. Es que a esa altura del partido las diferencias empezaron a notarse, la visita sólo aguantaba y soñaba con algún centro. Nada de eso pasó y el partido fue lógicamente a los penales. Allí El Linqueño estuvo más fino y clasificó 4 a 2. Premio para un grupo de jugadores que está apostando a todo. Al Argentino B, a la Copa, a todo. Ayer dejó el alma, más allá de los aciertos y errores. El alma pudo más, el CAEL ganó y sigue en esta siempre entretenida Copa. Ahora viajará a Casares para visitar a Agropecuario. Y, porque no, saldar una reciente historia. La serie Arrancó pateando El Linqueño 1-Roca, gol 2-Orellana, erró 3-Manavella, gol 4-Tello, gol 5-Verón, gol 6-Quiroga, gol 7-Valli, gol 8-Ciotta, erró El Linqueño Del Potro Manavella H. Salazar Cañón Verón Roca I. Salazar Cruz De León Velázquez Valli DT: Schiavi Villa Irizarri Ciotta Quiroga Rocha Borbolla Brandone Roselló Esfer Pezoa Milla Coronel DT: Cóppola Suplentes CAEL: De León, Navarro, G. Del Potro, Ávalos, Bottega, Bona y Perujo. Suplentes Villa: Ponce, Barragán, Jesueli, Orellana, Bolognese, Tello y Ulloa. Expulsados: Cañón y Brandone. Árbitro: Merlino, de Pergamino. ///////////////////////////////// Copa Argentina Serios incidentes en el entretiempo Las parcialidades protagonizaron un duro choque que duró más de 20 minutos. El partido casi se suspende, pero finalmente se jugó. Varios heridos, dos patrulleros rotos y una clara falencia en el operativo de prevención. Las hinchadas de El Linqueño y Villa Belgrano protagonizaron serios incidentes en el entretiempo y la batalla campal duró unos 20 minutos. Por esa razón, la terna arbitral tardó 45 minutos en reiniciar el segundo tiempo. Finalmente llegó la garantía de un operativo ineficiente que arrojó varios heridos y al menos dos patrulleros rotos. La cuestión comenzó apenas finalizó el primer tiempo. De manera increíble, la parcialidad visitante pudo salir del estadio y se ubicó en la calle Los Ceibos. Inmediatamente una lluvia de piedras comenzó a caer desde adentro y desde afuera. Imposible decir y afirmar quién empezó, pero la cuestión es que las piedras caían de todos lados. Todo siguió descontrolado y la policía se vio desbordada. La cosa se puso más brava cuando la hinchada de Villa ingresó nuevamente a la tribuna y encaró hacia la zona de los pulmones que separan las dos populares, detrás de los viejos vestuarios. Los barras rompieron los dos portones y cruzaron a buscar un cuerpo a cuerpo con sus pares linqueñistas. De milagro no hubo un enfrentamiento. Un grupo de Infantería llegó justito y a puras balas de goma regresaron a los visitantes a su lugar. Para esto los jugadores ya estaban ingresando a jugar el complemento, pero las garantías no estaban dadas. En el centro de la cancha la policía hablaba con la terna y los protagonistas trataron de bajar la tensión, por eso se retiraron hacia la zona de vestuarios. Afuera siguió la pelea (en el medio la hinchada visitante empezó a tirar bengalas de luces, como festejando lo que pasaba), que tardó unos 10 minutos más en cesar. Finalmente la policía cerró la popular lateral local y cercó a los visitantes. Recién ahí hubo garantías y el segundo tiempo se reinició. El resultado que dejó este enfrentamiento fueron varios heridos (entre ellos cuatro policías con la cabezas lastimadas) y dos patrulleros rotos. Un saldo negativo desde todo punto de vista. Sobre todo en la garrafal falla del operativo de seguridad, sobre todo en el sector visitante, ya que increíblemente se abrió un portón para que salga la parcialidad visitante. Un error importante que se pagó muy caro. Breves Muy bien 1 Dentro de la locura general que fue el entretiempo, hay varios aspectos para resaltar. Entre ellos, la colaboración de los protagonistas que esperaron lo que correspondía para seguir jugando, la presencia de los directivos que en primera persona trataron de calmar los ánimos, las gestiones de todos los colaboradores linqueñistas que siempre estuvieron ubicados y la voz del estadio (con el regreso del querido Darío Bazán), que dejó un mensaje de tranquilidad para los hinchas. Entre todos colaboraron para que el fútbol siga.
viernes, 26 de octubre de 2012
EL LINQUEÑO POR PENALES
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario